La Peña Preciosa

La historia de esta casa hidalga no se entiende sin la hermosa joya natural sobre la cual se erigió: A PENA (la peña, roca)

El Pazo da Pena fue una casa señorial con origen en el siglo XVI, construida sobre una hermosa roca o peña gigante, razón por la cual recibió su nombre.

Se encuentra integrado en el núcleo de la aldea de Rozavales, perteneciente a la villa orensana de Manzaneda, en la hermosa Ribeira Sacra del río Bibei, comarca da Terra de Trives.

Linaje

La piedra de armas del pazo se encuentra justo a la derecha del gran portón de la fachada, a través del cual se accede al Patio del Señorito.

En ella se presentan, muy bien conservados, los blasones de los cuatro apellidos de su fundador: Gaioso, Lousada, Quiroga y Domínguez.

 

La Arquitectura

La planta del pazo responde al esquema rectangular con dos torres en los ángulos, típico de la arquitectura pacega.

Todo el edificio se articula alrededor de dos patios: el más grande, conocido como “Patio do Señorito”, tiene a su alrededor dos salones y las dependencias señoriales; mientras que el otro, más pequeño, pertenece a la vivienda de los caseros.

 

SEGUNDA PLANTA
La segunda y más alta planta es la de menor extensión. En el caso de la parte señorial, este piso se corresponde sólo con la habitación de la torre conocida como A Trasfega. En el caso de la parte de los caseros, el piso más alto se corresponde con ocho de los quince dormitorios que tiene el pazo.

PLANTA PRINCIPAL
La planta principal es la de mayor dimensión y acoge las dependencias principales, extendiéndose tanto por la parte señorial como por la de los caseros, comunicadas por una puerta.

PLANTA BAJA
La planta baja del edificio ocupa únicamente la zona señorial, y se compone de varios espacios de grandes dimensiones destinados originalmente a servicios, cuadras, caballerías…

En la fachada principal del pazo, puede diferenciarse a simple vista la construcción noble y señorial, en buenos perpiaños de granito con una cierta simetría en su fachada (zona izquierda de la imagen), y a la derecha de esta, la construcción de los caseros, en la cual perpiaños y mampostería se mezclan, dominando esta última cuanto más nos alejamos de la construcción señorial.

A comienzos del siglo XXI, el pazo fue adquirido en compra-venta en un estado de importante deterioro, emprendiéndose una rehabilitación integral con total respeto a su singularidad.

El amor por nuestro patrimonio cultural y natural, junto con las ganas de fomentar el conocimiento, a sostenibilidad y la recuperación de lo rural, quisieron que, después de tantos años de decadencia y soledad, la Casa da Pena volviese a brillar en las noches de Manzaneda.

Ahora sólo faltas tú para disfrutarla.